answers weekly

Semana del 27 de noviembre, 2017



La Muestra Vital del Orgullo

El orgullo y la autosuficiencia son muestras indiscutibles de un corazón que está desesperadamente en necesidad de un avivamiento. Isaías 57:15 nos dice,

Porque así dice el Alto y Sublime
que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: Habito en lo alto y santo, y también con el contrito y humilde de espíritu, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos.

Tener un corazón contrito literalmente significa que se quebranta fácilmente. Inclusive con el hecho de solo pensar en entristecer al Espíritu de Dios, usted se quebranta y se arrepiente rápidamente. Significa que camina delicadamente en su corazón ante Dios.

Dios dice que Él avivará a aquellos con un espíritu humilde y con un corazón contrito. Sin embargo, uno de los peligros entre los cristianos hoy en día— particularmente para aquellos que viven en el mundo occidental con toda su abundancia— es la creencia de que no necesitan nada.

Hoy más que nunca necesitamos leer las palabras de Jesús en Apocalipsis 3:17,

Porque dices: "Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad"; y no sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo.

¿Cómo puede ser miserable y desnudo y no darse cuenta? Es obvio que Jesús se está refiriendo al interior, a la condición espiritual. Aparentemente, las riquezas externas los estaban cegando de su pobreza interna. Cayeron en la trampa del orgullo, la cual es uno de los peligros inherentes que vienen con la prosperidad. Como cristianos que vivimos en un mundo occidental muy próspero, necesitamos prestarle atención a este mundo.

En Disneylandia hay un paseo de coches pequeños muy padres. Recuerdo en una ocasión ver a un niño en uno de estos cochecitos con su papá, y sus pies ni si quiera alcanzaban los pedales. Pero el pequeño pensaba que él estaba manejando el carrito, completamente inconsciente de que su papá era el que estaba conduciendo el coche y haciendo que anduviera.

Necesitamos recordar que nuestros pies ni si quiera tocan los pedales, y que Papá, nuestro Dios, es el único que hace que las cosas sucedan. Necesitamos mantener un corazón humilde.